Nunca pensé que la gente pudiese cambiar, que el cerebro se pudiese reprogramar y que uno mismo pudiese madurar de una manera tan enorme como lo he hecho yo en unos meses. Nunca creí en los psicólogos, y ahora mismo, el que era mi psicólogo es una de las personas que jamás olvidaré en mi vida. Me cambió y me dio algo impagable, que pudiese disfrutar de la vida al 100%. Como dije en su momento: "tengo la mente en blanco, no pienso, no le doy las vueltas a cosas sin merecerlo y lo más importante he llegado a ese punto en el que diferencia felicidad con bienestar".
Este es mi pequeño diario, mi pequeño rincón, ese lugar donde sólo quiero expresar lo mucho que me alegro de haber acudido a ese hombre cuando necesitaba ayuda. Consiguió que me deje llevar por mis sueños.
